martes, 17 de marzo de 2009

El 11 de septiembre comenzo el golpe de Estado ha nivel mundial

11 de septiembre: una provocación mundial; un análisis del General Leonid Ivashov


Importante articulo para leer y analizar.

11. Política: Sobre mentiras y timosEnviado el Martes, 17 marzo a las 15:28:37 por cacho
11 de septiembre: una provocación mundial; un análisis del General Leonid Ivashov
Redvoltaire/ inSurGente.-

El General ruso retirado Leonid Ivashov, antiguo jefe de las Fuerzas Armadas de Rusia, es una de las personas mejores informadas en el mundo, no sólo por el importante cargo que ocupó y que le permitió de gozar una serie de sofisticadas herramientas: satélites artificiales, inteligencia militar, equipo de analistas y otras redes de informaciones secretas o confidenciales, sino porque también hoy en día es vicepresidente de la Academia de Geopolítica en Moscú. Pero lo más destacado del General Ivashov es su transparencia y sinceridad al momento de hablar de problemas políticos de poder mundial que están afectando la Humanidad y que otras personas de su condición guardarían silencio por razones de Estado.Redvoltaire/insurgente.-La experiencia de la humanidad demuestra que el terrorismo aparece donde quiera que se produce una agravación de las contradicciones en un momento determinado, donde las relaciones comienzan a degradarse en el seno de la sociedad y donde el orden social sufre cambios, allí donde surge la inestabilidad política, económica y social, donde se liberan potenciales de agresividad, donde decaen los valores morales, donde triunfan el cinismo y el nihilismo, donde se legalizan los vicios y donde la criminalidad se desarrolla aceleradamente.Los procesos ligados a la globalización crean condiciones favorables para esos fenómenos, extremadamente peligrosos. Provocan una nueva división del mapa geopolítico del mundo, una redistribución de los recursos del planeta, violan la soberanía y borran las fronteras de los Estados, desmantelan el derecho internacional, acaban con la diversidad cultural, empobrecen la vida espiritual y moral.Pienso que hoy en día podemos hablar de una crisis sistémica de la civilización humana. Esta se manifiesta de forma particularmente aguda en el plano de la interpretación filosófica de la vida. Sus manifestaciones más espectaculares tienen que ver con el sentido que se atribuye a la vida, a la economía y al campo de la seguridad internacional.La ausencia de nuevas ideas filosóficas, la crisis moral y espiritual, la deformación de la percepción del mundo, la difusión de fenómenos amorales contrarios a la tradición, la competencia por el enriquecimiento ilimitado y el poder, la crueldad, llevan la humanidad a la decadencia y quizás a la catástrofe.La inquietud, así como la falta de perspectivas de vida y de desarrollo en la que se ven sumidos muchos pueblos y Estados constituyen un importante factor de inestabilidad mundial.La esencia de la crisis económica se manifiesta en la lucha implacable por los recursos naturales, en los esfuerzos que despliegan las grandes potencias mundiales, sobre todo los Estados Unidos de América, así como algunas empresas multinacionales para someter a sus intereses los sistemas económicos de otros Estados y tomar el control de los recursos del planeta, sobre todo el de las fuentes de aprovisionamiento en hidrocarburos.La destrucción del modelo multipolar que garantizaba el equilibrio de fuerzas en el mundo provocó también la destrucción del sistema de seguridad internacional, de las normas y principios que regían las relaciones entre los Estados, y la del papel de la ONU y de su Consejo de Seguridad.Hoy por hoy Estados Unidos se arroga el derecho de decidir el destino de otros Estados, de cometer actos de agresión, de someter los principios de la Carta de las Naciones Unidas a su propia legislación. Fueron precisamente los países occidentales quienes, mediante sus acciones y agresiones contra la República Federativa de Yugoslavia e Irak y al permitir de forma evidente la agresión israelí contra el Líbano, amenazando a Siria, Irán y otros países, liberaron un enorme energía de resistencia, de venganza y de extremismo, energía que reforzó el potencial del terror antes de volverse, como un bumerang, contra el propio Occidente.El análisis de la esencia de los procesos de globalización, así como de las doctrinas políticas y militares de Estados Unidos, demuestra el terrorismo favorece la realización de los objetivos de dominación mundial y la sumisión de los Estados a los intereses de la oligarquía mundial. Eso significa que (el terrorismo) no constituye por sí mismo un actor de la política mundial sino un simple instrumento, el medio para instaurar un nuevo orden unipolar con un centro de mando mundial único, para borrar las fronteras nacionales y garantizar el dominio de una nueva élite mundial. Es precisamente esta última el principal actor del terrorismo internacional, su ideólogo y su “padrino”.También es ella la que se esfuerza por dirigir el terrorismo contra otros Estados, incluyendo a Rusia.El principal blanco de la nueva élite mundial es la realidad natural, tradicional, histórica y cultural que sentó las bases del sistema de relaciones entre los Estados, de la organización de la civilización humana en Estados nacionales, de la identidad nacional.El actual terrorismo internacional es un fenómeno que consiste, para estructuras gubernamentales y no gubernamentales, en utilizar el terror como medio de alcanzar objetivos políticos aterrorizando, desestabilizando a la población en el plano socio-sicológico, desmotivando las estructuras del poder del Estado y creando condiciones que permitan manipular la política del Estado y el comportamiento de la ciudadanía. El terrorismo es un medio de hacer la guerra de manera diferente, no convencional. Simultáneamente, el terrorismo, conjugado con los medios [de difusión], se comporta como un sistema de control de los procesos mundiales.Es precisamente la simbiosis entre los medios [de difusión] y el terror lo que crea las condiciones favorables a grandes trastornos en la política mundial y en la realidad existente.Si se examinan en ese contexto los hechos ocurridos en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, podemos llegar a las siguientes conclusiones: El atentado terrorista contra las torres gemelas del World Trade Center modificó el curso de la historia mundial destruyendo definitivamente el orden mundial resultante de los acuerdos Yalta-Potsdam; Desató las manos a Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, permitiéndoles realizar acciones contra otros países en abierta violación de las reglas de la ONU y de los acuerdos internacionales; Estimuló el desarrollo del terrorismo internacional. Por otro lado, el terrorismo se presenta como un instrumento radical de resistencia a los procesos de globalización, como un medio de lucha de liberación nacional, de separatismo, como un medio para resolver los conflictos entre las naciones y las religiones y como un instrumento de lucha económica y política.En Afganistán, en Kosovo, en Asia Central, en el Medio Oriente y en el Cáucaso, comprobamos que el terror sirve también para proteger a narcotraficantes, desestabilizando sus zonas de paso.Está comprobado que en un contexto de crisis sistémica mundial el terror se ha convertido en una especie de cultura de la muerte, en la cultura de nuestra cotidianidad. Irrumpe en la próspera Europa, atormenta a Rusia, sacude el Medio Oriente y el este de Asia. Hace que la comunidad internacional se vuelva adicta a la injerencia violenta e ilegal en los asuntos internos de los Estados y a la destrucción del sistema de seguridad internacional. El terror engendra el culto de la fuerza y somete a esta la política, el comportamiento de los gobiernos y el de la población. Lo más espantoso es que el terrorismo tiene mucho futuro debido a la nueva espiral de guerra que hoy se perfila por la redistribución de los recursos mundiales y por el control de las zonas claves del planeta. Dentro de la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos, aprobada este año por el congreso estadounidense, el objetivo abiertamente declarado de la política de Washington es «garantizar el acceso a las regiones claves del mundo, a las comunicaciones estratégicas y a los recursos mundiales», teniendo como medio para lograrlo la realización de golpes preventivos contra cualquier país. Desde el punto de vista del congreso, Estados Unidos puede entonces adoptar una doctrina de golpes nucleares preventivos, que tiene mucho de terrorismo nuclear. Ello implica la utilización a gran escala de sustancias nocivas y de armas de destrucción masiva. No habrá escrúpulos a la hora de determinar los medios a emplear para responder a un ataque. Sólo será cuestión de escoger los medios.La provocación mediante un acto de terrorismo se convierte en un medio para alcanzar objetivos políticos a escala global, regional o local. Así fue como una provocación organizada en la localidad de Rachic (en Kosovo, Serbia) acabó dando lugar al cambio de régimen político en Serbia y al derrumbe de la República Federativa de Yugoslavia, mientras que servía de pretexto a la agresión de la OTAN y a la separación de Kosovo de Serbia. Se trata en ese caso de una provocación a escala regional. Lo mismo se puede decir de la reciente provocación que dio lugar a la agresión de Israel contra el Líbano, en julio de 2006.Las explosiones en el metro de Londres, los desórdenes de Paris en 2005-2006, son provocaciones locales que tuvieron repercusiones en la política y en la opinión pública en Gran Bretaña y en Francia.Detrás de prácticamente cada acto de terrorismo se esconden fuerzas políticas poderosas, empresas transnacionales o estructuras criminales con objetivos precisos. Y casi todos los actos terroristas, con excepción de las actividades de liberación nacional, son en realidad provocaciones. Incluso en el caso de Irak, las explosiones en las mezquitas sunnitas y chiítas no son más provocaciones organizadas según el principio «divide y vencerás». Lo mismo sucede con la toma de rehenes y el asesinato de miembros de la misión diplomática rusa en Bagdad.El acto terrorista cometido con fines provocativos es tan antiguo como la humanidad misma. Provocaciones terroristas sirvieron precisamente como pretexto para el desencadenamiento de las dos guerras mundiales. Los sucesos del 11 de septiembre de 2001 constituyen una provocación mundial. Se puede hablar incluso de una operación a escala mundial. Las operaciones de este tipo generalmente permiten resolver varios problemas mundiales a la vez. Se pueden definir de la siguiente manera: 1. La oligarquía financiera mundial y Estados Unidos obtuvieron el derecho no formal de recurrir a la fuerza contra cualquier Estado. 2. El papel del Consejo de Seguridad se devaluó. Actualmente desempeña cada vez más a menudo el papel de organización criminal cómplice del agresor y aliado de la nueva dictadura fascista mundial. 3. Gracias a la provocación del 11 de septiembre, Estados Unidos consolidó su monopolio mundial y obtuvo acceso a cualquier región del mundo así como a sus recursos.El desarrollo de una operación-provocación cuenta siempre con la obligada presencia de 3 elementos: el que ordena que se realice, el organizador y el que la ejecuta.En el caso de la provocación del 11 de septiembre, y contrariamente a la opinión dominante, «Al Qaeda» no podía ordenar su realización, ni organizarla ya que no disponía de los recursos financieros (enormes) que exigiría una acción de tanta envergadura.Todas las operaciones que ha realizado esa organización son acciones de tipo local y bastante primitivas. No dispone de los recursos humanos, de una red de agentes lo suficientemente desarrollada en territorio estadounidense, que le permitirían penetrar las decenas de estructuras públicas y privadas que garantizan el funcionamiento de los transportes aéreos y que velan por su seguridad. Por consiguiente, Al Qaeda no podría haber sido el organizador de esa operación (si no ¿de qué sirven el FBI y la CIA?). En cambio, sí puede haber sido un simple ejecutante de este acto terrorista.En mi opinión, puede haber sido la oligarquía financiera mundial la que ordenó la realización de esa provocación, para instaurar de una vez y por todas «la dictadura fascista mundial de los bancos» (expresión del conocido economista estadounidense Lyndon Larouche) y para garantizar el control de los limitados recursos mundiales en materia de hidrocarburos.Se trataría además de garantizar para sí misma el predominio mundial por largo tiempo. La invasión de Afganistán, país rico en yacimientos de gas, la de Irak y quizás también la de Irán, países que cuentan con reservas de petróleo de nivel mundial, así como la instauración de un control militar sobre las estratégicas vías de transporte del petróleo y el radical aumento de precio de este último son todos consecuencias de los sucesos del 11 de septiembre de 2001.El organizador de la operación puede haber sido un consorcio bien organizado y abundantemente financiado y compuesto de representantes (antiguos y actuales) de los servicios secretos, de organizaciones masónicas y de empleados de los transportes aéreos. La cobertura mediática y jurídica la garantizaron órganos de prensa, juristas y políticos a sueldo. Los ejecutores fueron escogidos en función de su origen étnico en la región que posee los recursos naturales de importancia mundial. La operación se realizó con éxito, los objetivos fueron alcanzados.La expresión «terrorismo internacional», como principal amenaza para la humanidad, irrumpió en el diario quehacer político y social. Esa amenaza se identifica con la persona de un islamista, ciudadano de un país que dispone de enormes recursos en materia de hidrocarburos. Se ha destruido el sistema internacional construido en la época en que el mundo era bipolar y se han alterado las nociones de agresión, de terrorismo de Estado y de derecho a la defensa.El derecho de los pueblos a la resistencia ante la agresión y frente a las actividades subversivas de los servicios secretos extranjeros así como el derecho a la defensa de sus intereses nacionales está siendo pisoteado. En cambio, se confieren todas las garantías a las fuerzas que tratan de instaurar una dictadura mundial y de dominar el mundo.Pero la guerra mundial no ha terminado aún. La provocaron el 11 de septiembre de 2001 y no es más que el preludio de grandes sucesos que están por ocurrir.
General Leonid Ivashov
El general retirado Leonid Ivashov fue jefe de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia, hoy vicepresidente de la Academia de Problemas Geopolíticos. Fue jefe del departamento de Asuntos Generales del Ministerio de Defensa de la Unión Soviética, secretario del Consejo de Ministros de Defensa de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), jefe del Departamento de Cooperación Militar del Ministerio de Defensa de la Federación Rusa. El 11 de septiembre de 2001 ocupaba el cargo de jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas.

martes, 9 de diciembre de 2008

La necesidad puede a la vergüenza


El problema no es de Barcelona, es un problema estructural del sistema, y la responsabilidad es del mundo intelectual y profesional que tenemos que se han vendido al capitalismo, pensando siempre en sus propios intereses siempre chupando de la baca (cultura SI pero no para vivir a costa de la miseria del pueblo) igual que los dirigentes sindicales viviendo del pueblo para servir al capital.

La crisis multiplica el número de ciudadanos que buscan alimentos entre sobras y desperdicios de los supermercados

La gran mayoría de los supermercados de Barcelona opta por dejar sus restos en la calle de la mejor manera posible para los que los puedan aprovechar "¿Qué dirían las novias de mis hijos si supieran que su madre hurga en la basura?" dice una madre en apuros "Son familias normales que lo están pasando mal; a todos nos puede tocar" señala un empleado solidario
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uis Benvenuty / Raúl Montilla Barcelona 27/11/2008 Actualizada a las 03:31h Ciudadanos
Trabajadores en paro. Mujeres separadas que se han quedado sin trabajo. Inmigrantes que no llegan a final de mes. Padres de familia que cada noche se tragan su orgullo para buscar la comida de sus hijos en cubos de basura.

lunes, 8 de diciembre de 2008


Los mismos que nos engañan manipulan los dineros publicos con sus correspondientes intereses.



Los cuatro grandes de la banca -Banco Santander, BBVA, La Caixa y Caja Madrid- acaparan el 96,5% de los saldos activos en cuentas corrientes del Gobierno, la Administración central del Estado y los organismos autónomos en entidades financieras privadas, según datos oficiales a los que tuvo acceso Europa Press.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Solo la movilizacion del pueblo puede frenar el Fascismo










Solo el pueblo con su movilización puede hacer que la Democracia sirva los intereses de los ciudadanos tanto en Italia como en el resto de Europa, en estos momentos de crisis no solo económica, si no de valores democráticos, es necesario que los ciudadanos denunciemos la impunidad de la mentira, la falsedad, la manipulación de la información, en contra de la inmensa mayoría de ciudadanos, utilizando incluso las instituciones para beneficio de unos pocos que además son los responsables de la situación por la que pasa Europa. En Italia y otras partes de la UE. se esta utilizando el hambre para silenciar a los ciudadanos, para que callen ,para que piensen que esto es así y que no hay alternativa. Pero si existe alternativa y es la movilización democrática de la sociedad en defensa de lo que es Nuestro, la democracia de verdad. Es hora que los políticos se den cuenta que no solo están para cobrar, si no para cambiar las cosas a mejor, lo que se a podrido, no se debe recuperar.

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El ventenio de Berlusconi Más que el fascismo Alberto Asor Rosa Il Manifesto Alberto Asor Rosa, crítico literario, escritor y político italiano osó en un artículo comparar berlusconismo con fascismo concluyendo que el primero era peor que el segundo, lo que levantó una gran polvareda mediática, a la que contestó en un segundo artículo cuyo mérito reside en el retrato agudo del "mal relativo" del berlusconismo. (Traducido del italiano para Rebelión por S. Seguí y Gorka Larrabeiti) El tercer gobierno de Berlusconi representa sin ningún género de dudas el punto más bajo en la historia de Italia, desde la Unidad hasta hoy. ¿Más que el fascismo? Me inclino a pensarlo. El fascismo, con toda su negatividad, fue un intento de sustituir un sistema en crisis abierta, el sistema liberal, por un sistema completamente diferente de corte totalitario. Pocos pueden hoy estar de acuerdo con la naturaleza y los objetivos de aquel intento; sin embargo, nadie puede negarle su radicalidad e incluso, dentro de una determinada escala de valores, bastante limitada, sus buenas intenciones. Berlusconi en cambio no es más que el producto final y la consecuencia de una larga decadencia: la del sistema liberal-democrático, al que nadie, en treinta años, ha sabido ofrecer una salida político-institucional positiva. Es el hijo natural del craxismo, el hijo natural del affarismo democristiano en su última fase (junto a otros títulos honoríficos que pueden inscribirse en el blasón histórico de la Democrazia Cristiana), es el hijo natural de la incapacidad demostrada en la política de este país de representar los intereses generales y no aquellos, inevitablemente interesados, hasta cuando no son personalmente lucrativos, de pequeños grupos que se representan sólo a sí mismos y que piensan en consonancia. Berlusconi, por consiguiente, antes de ser factor de corrupción, nace de una larga, insistente y afortunada práctica de la corrupción que representa fielmente la decadencia creciente del planeta Italia. Por la fuerza de las cosas sólo sabe gobernar mediante la corrupción, la difunde espontáneamente en torno a sí, crea un vergonzoso sistema jurídico para defenderse de aquellos casos del pasado en que fue descubierto con las manos en la caja y para seguir haciéndolo impunemente, modela Italia según su sistema de valores y, a medida que Italia se degrada, se alimenta con la degradación. En un artículo aparecido en el Corriere della Sera el 13 de julio, inteligente y agudo como suelen ser los de Ernesto Galli della Loggia, éste aborda el “moralismo en un solo país”, que sería el nuestro y que consistiría en pensar que “la Italia que políticamente nos disgusta está hecha de gente moralmente obtusa, liderada por un granuja.” Con su inteligencia, Galli della Loggia debería admitir que esta acusación de moralismo abstracto y corto de miras sería mucho menos ofensiva si la situación italiana fuese la que describe. Es decir, el moralismo vano es molesto, y lo digo con conocimiento de causa por haber estudiado extensamente y con análogo rechazo a los opositores de Giolitti. (1) Pero a la larga puede ser todavía más molesto que los críticos del moralismo no nos digan si en el centro del problema no está la corrupción dominante y, junto a ésta, no señalen a su principal representante y beneficiario. Por corrupción no quiero decir sólo, ni siquiera principalmente, la apropiación indebida de fondos públicos y privados, y el culto hasta el paroxismo del interés personal; quiero decir también la degeneración del sistema en el que el juego político, cada vez más exclusivamente formal, sigue desarrollándose: el desprecio apenas disimulado por la democracia, la negación creciente de la separación de poderes, la incapacidad de los políticos –todos– de sustraerse al juego mortal de la autorreproducción, la tendencia vigente de someter todo a un poder único. Y junto a todo esto, la pulsión –para utilizar una terminología antigua pero no del todo inadecuada– de connotar en un sentido cada vez más ferozmente clasista los valores supuestamente compartidos en la moral pública y las opciones de política económica. Es también evidente, como justamente observa Galli della Loggia, que ver las cosas de este modo significa poner en el orden del día una reflexión sobre el estado actual de la democracia representativa en Italia. Si en efecto es mediante el voto de los electores italianos como esta desgracia puede seguir agrandándose, esto no nos autorizaría a arrojar al mar en su totalidad el sistema, pero tampoco a justificar o ignorar la desgracia porque el voto popular, hecho en sí abstractamente positivo, la haya convalidado o producido. Si, repito, las cosas están así es evidente que hay algo (o mucho) que cambiar o ajustar. Con ello llego a una primera conclusión: estaría dispuesto a afirmar que éste es uno de los momentos de la historia italiana en la que la cuestión social y la cuestión nacional se entrelazan estrechamente hasta constituir un único nudo de problemas que deben ser abordados conjuntamente. Con esto quiero decir que la exigencia de unidad, por atormentada y difícil que sea, es altísima. Uno de los errores estratégicos más graves cometidos en los últimos veinte años es el de haberse presentado separados reformistas y radicales a las últimas elecciones: los unos, vanagloriándose de ello como si fuera el descubrimiento del siglo; los otros, permitiéndolo con una mortecina y autolesiva prepotencia. Para afrontar este nudo de problemas es también evidente que las fuerzas políticas de la actual oposición resultan inadecuadas. Para superar la dificultad actual sería preciso que todas las fuerzas interesadas, aunque fuera desde puntos de vista diversos, tuviesen como objetivo esta meta: estoy hablando pues de un proceso, no de un acuerdo entre jefes y jefecillos. Del Partito Democratico no sabría qué decir sino que debería aprender enseguida a hacer bien su trabajo, que sería, si no me equivoco, el de un partido moderado que mirase hacia la izquierda (porque si decidiese, como partido moderado, mirar hacia la izquierda, el berlusconismo, hoy tan despreciado, aparecería sólo como una etapa hacia precipicios todavía más abruptos.) Sobre la izquierda, que está y no está, y que a falta de otra cosa se está desintegrando, no me siento con fuerzas para hacer consideración general alguna. El reciente congreso de Rifondazione Comunista ha tenido el mérito de separar más netamente que en el pasado a los comunistas de todos los demás. Los comunistas –por supuesto, excelentísimos compañeros, con los que no será imposible mantener relaciones– hacen su propio camino, que no lleva a ninguna parte. ¿Y los demás? Los demás deberían poner en la base de su futuro el profundo razonamiento crítico y autocrítico que hasta ahora falta, y que el propio Bertinotti, si excluimos los últimos y muy desesperados meses preelectorales, ha evitado cuidadosamente hacer frente. La cosa tiene que ver al mismo tiempo con toda la galaxia de esta parte de la realidad política italiana (que existe, ¡y cómo!), que no se adapta ni a la fórmula corruptora berlusconiana ni a la oposición moderada del PD, ni a las respuestas, llenas de dramatismo pero programática e ideológicamente bastante débiles de Di Pietro (entre otros fenómenos parecidos pero más deteriorados). Si llega a haber alguna vez una Asamblea Constituyente de izquierdas (como deseo), me gustaría que sus promotores tuviesen en cuenta que existen tres bloques de problemas: uno programático, uno estratégico y uno organizativo, sobre los que –sean cuales sean las soluciones que se propongan– no habría que evitar la confrontación. El apartado programático es con mucho el más importante, pero aquí sólo puede evocar el principio que lo inspira. Si no se es comunista, se es reformista: es preciso aceptar la inevitabilidad de este décalage histórico. Pero hay muchas formas de reformismo, y lo que las distingue es el programa, del que por cierto no hay rastro en los recientes debates ni siquiera en los congresos. Ésta, considero, es una forma muy radical de reformismo que activa todas las glándulas de la vida social, va más allá, se ocupa en general de la vida, de la colectividad y también de cada uno de nosotros entendido individualmente, y que propone soluciones que modifican las relaciones de fuerza. El cambio se produce ya desde el comienzo, y no es preciso llegar al resultado final para conocer todos sus efectos. Desde un punto de vista estratégico, no se puede por menos que establecer un marco unitario que incluya la cuestión social y la cuestión medioambiental. La cosa, si vamos al meollo de la cuestión, es todo menos sencilla: aún no se ha visto una clase obrera ecologista, pero tampoco se ha visto nunca un militante ecologista capaz de pensar la cuestión social contemporánea. Y sin embargo, sigue avanzando el convencimiento de que el destino humano pende de la composición, meditada y racional, de las dos perspectivas, es decir, para ponerlo en términos políticos, de la superposición y la interacción del rojo y el verde. Por último, si alguien piensa que la crisis de la izquierda se va a resolver creando un nuevo y pequeño partido a partir de los restos de los viejos, haría bien de cambiar de opinión cuanto antes. Lo que parece oportuno imaginar es un vasto e incluso heterogéneo movimiento de fuerzas reales, que está dentro y fuera de los viejos partidos y para el cual vale aquél eslogan de que la única organización posible es la autoorganización: una red de instancias y representaciones diversas, vinculadas estratégicamente y no jerárquicamente, que absorba y revitalice las viejas fuerzas, en vez de proceder a la inversa. Es cierto que para que el discurso funcione es preciso reconocer que cada vez que en Italia se replantea una cuestión moral –es decir, como he intentado explicar, un problema de degradación y corrupción de la vida pública y la democracia– se le vuelve a colocar la etiqueta, aún más ajada y obsoleta, de revolución intelectual y moral. ¿Es en esto en lo que pensamos cuando decimos que la lucha contra el berlusconismo es al mismo tiempo una cuestión nacional y una cuestión social ? Estamos tentados de responder tranquilamente que sí a esta pregunta. En el fondo, todo se reduce a esta perspectiva tan sencilla: cambiar los tiempos, los modos, las formas, los valores y los protagonistas de la acción política en Italia. El resto vendrá por sí solo. Fuente: http://www.ilmanifesto.it/ (6.8.2008)S. Seguí pertenece a los colectivos de Rebelión y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente. El ventenio de BerlusconiAlberto Asor Rosawww.ilmanifesto.it (1-10-08)En verano, subestimando el riesgo de que la canícula hubiera embotado todavía más la escasa agudeza de los comentaristas políticos y periodísticos italianos, publiqué en este periódico (6 de agosto), un artículo (“Más que el fascismo”), en el que hacía un esfuerzo para situar a Berlusconi y el berlusconismo en el marco de la historia italiana contemporánea. Se vino el cielo abajo: ¿acaso puede haber similitudes entre Berlusconi y Mussolini, entre berlusconismo y fascismo? No, no las hay obviamente: tonto no soy. Yo no quería decir –no lo hice- que Berlusconi fuera como Mussolini ni que el berlusconismo fuera como el fascismo. Lo que yo quise decir, lo que escribí, fue que –más allá de lo específico y lo peculiar de ambas identidades- Berlusconi y el berlusconismo son peores. Invito a que se discuta sobre esto, no sobre las lecturas ficticias (y en ocasiones tendenciosas) que se han hecho de aquel texto. Con el fin de llevar adelante este propósito, aunque sea improbable, añadiré algunos argumentos a lo que ya dije.Quisiera llamar la atención (si aún hay quien quiera prestármela) sobre el “incipit” de aquel artículo: “El tercer gobierno Berlusconi representa el punto más bajo de la historia de Italia desde la Unidad en adelante”. El sujeto implícito de esta frase es Italia, un sujeto abstracto en sí, de difícil definición, como bien saben quienes lo han tratado; un sujeto caracterizado, pese a todo, por una historia y algunos rasgos identitarios comunes de larga duración; sujeto más abstracto si cabe, pero aún más fundado en una historia y en algunos datos identitarios comunes, si consideramos Italia como una Nación (“desde la Unidad de Italia en adelante”, precisamente) o sea, como ese conjunto de factores político-ideal-institucionales, cuyo 150º aniversario estamos a punto de celebrar, justo en el momento en el que –y es esto lo que sostengo- que ese conjunto parece haber entrado en fase de disolución.Pues bien: para valorar hasta dónde ha llegado ese proceso, así como para llevar a cabo algunas comparaciones de carácter histórico (repito: histórico, no ético-político) habría que señalar algunos indicadores que nos ayuden a entender de qué estamos hablando. Si estamos de acuerdo en este punto de partida, hablemos siquiera una vez de Italia, más exactamente de Italia como nación (otros puntos de vista son legítimos y posibles; el de “clase” no nos resulta extraño, pero esta vez, dado lo excepcional de la situación en que nos hallamos, lo preferimos). Como se habla de Italia, de Italia como nación, los indicadores fundamentales, a mi entender, no han de ser sino estos tres: la unidad (y el sentido de unidad), la relación del ciudadano con las instituciones (lo cual implica también el sentido de la distinción entre público y privado) y la relación entre el presente con la tradición (esto es, el sentido de la identidad y de la pertenencia nacionales). Desde todos estos puntos de vista el berlusconismo es peor que el fascismo, o por lo menos, se empeña tenaz para serlo. Desde el punto de vista de la unidad, el fundamento de dicha afirmación salta a la vista. En el gobierno Berlusconi el ministro de las reformas (¡!) es un señor que pelea con fiereza y de modo explícito por la desarticulación y fragmentación de la unidad político-económico-institucional e identitaria del país. Evidentemente se trata de un proceso, pero difunde una cultura política y un sentido común contrarios a todas las definiciones tópicas del ser “italiano”. El berlusconismo engloba esta fenomenología y la hace suya: de entrada porque al Presidente del Consejo unidad nacional que no unidad lo mismo le dan, con tal de que la máquina del poder siga estando toda en sus manos.Segundo indicador: la relación del ciudadano con las instituciones jamás –repito: jamás- ha estado tan mortificada desde el punto de vista de la preeminencia de los intereses privados sobre los públicos. Obviamente una dictadura tutela como sea a su clase dirigente de las manifestaciones públicas que se puedan presentar. Pero en ninguna dictadura europea del Siglo XX (tampoco, pues, en el fascismo), el interés privado del líder (y sus acólitos) se convirtió en el eje en torno al cual se movían la elaboración y promulgación de las leyes, más aún, el ejercicio de la justicia. El “Estado ético” representa sin lugar a dudas una vuelta de tuerca intolerable en la larga y tormentosa historia del “Estado de derecho” moderno. Pero el nivel de corrupción (entendido éste en sentido puramente factual, en cuanto aspecto, forma, modalidad de la máquina de poder) que ha alcanzado el berlusconismo no encuentra parangón en el ejercicio fascista de las instituciones y del poder, que al menos formalmente se presentaba respetuoso de la ley, cuando no la exaltaba, por despótica que fuera (contraponer Alfano y Ghedini a Rocco y Gentile sería naturalmente demasiado rácano…).En el tercer indicador se precipitan y multiplican todas las nefastas consecuencias de los otros dos. El fascismo mantuvo una relación distorsionada pero vistosa con la tradición italiana: quiso restablecer a su manera (execrable, no hace falta que lo diga) la continuidad con el Risorgimento, traicionada e interrumpida a su modo de ver por la experiencia liberal tardía, inconexa e impotente. El berlusconismo no tiene ninguna relación, ni buena ni mala, con la tradición italiana: su héroe epónimo es un homo novus que fuerza hasta el límite su carencia total de raíces; en sustancia no es más que un hábil hombre de negocios, que usa lo público para incrementar y proteger lo suyo, y lo suyo para poseer sin límites lo público. Le resulta extraño todo lo relativo a la ética y la política del Estado de derecho. Su fuerza deriva también de la decadencia impotente, de la crisis irreversible de este régimen liberal-democrático: es decir, nace y vive de una corrupción, no de una reacción, como pretendió hacer el fascismo (entiéndanse también ahora ambos términos en sentido político-institucional, no ético-político). Es innegable que tanto el Risorgimento como la Resistencia constituyen el núcleo duro en el que se funda la historia italiana posterior a la Unión. Considérese la Resistencia –así lo hicieron muchos protagonistas de partes políticas e ideales distintos- como una realización más avanzada pero consecuencia del Risorgimento. Pero si al Cavaliere los valores de la democracia y el respeto de las reglas (Carta Constitucional, separación de poderes, relación entre electores e instituciones etc.) no le importan en absoluto, ¿por qué le tiene que importar no ya la Resistencia, sino el propio Risorgimento, en el que se fundó la unidad e identidad nacionales y se dio comienzo al proceso de construcción de una sociedad (si bien limitadamente) democrática en el respeto de las reglas? La “ruptura histórica” de la que él se desentiende sin esfuerzo, sin pensarlo siquiera, no es la de 1945, sino la de 1861-1870: Cavour le queda más lejos que Palmiro Togliatti. Respondamos a continuación, antes de concluir, a la última objeción -la más insidiosa y tal vez más legítima- a nuestro razonamiento precedente: ¿se puede comparar una democracia (sea cual sea) con una dictadura, y llegar a la conclusión de que la democracia es peor que la dictadura? Pues no lo sé… Pero no veo qué hay de malo en aventurar una comparación, aunque sólo sea para entender mejor qué nos está sucediendo hoy (¿acaso no es así como se forman los parámetros históricos de juicio). ¿Fue el fascismo el “mal absoluto”? Intentemos entonces pensar en qué consiste lo que produce y lo que es el “mal relativo” en el que vivimos actualmente: “mal relativo”, pero endémico, profundo, arraigado en todas las fibras. Desde mi rincón visual me parece observar el crecimiento de una suerte de dictadura (Diccionario De Mauro: “gobierno autoritario en el que el poder está concentrado en las manos de una persona sola”), pero de características nuevas: democrático-populista, no fundada en la violencia y la coerción explícitas sino en el consenso (como hacía, a su manera, también el fascismo…) y ejercida con una astuta e inédita mixtura de sugestiones mediáticas, vuelcos constitucionales e intermediaciones mercantiles. El “modelo” –que, como todos los modelos fuertes es político, cultural e incluso antropológico- está penetrando hondamente y está acabando con la continuidad histórica en la que se han fundado hasta ahora la identidad y los valores “italianos” ante el mundo. Al final de este proceso no habrá una nación (ni siquiera en los límites bien conocidos en los que dicho proceso se ha desarrollado en los ciento cincuenta años que llevamos a cuestas), sino sólo una mera agregación de estados vasallos (de distinta naturaleza: económicos, corporativos, regionales, etc.), cuya unidad residirá sólo en la referencia a su Jefe. Por ello –no por motivos más técnicos y circunscritos como algunos argumentan dejándose acunar en el sueño de las “reformas compartidas”- se ha de acabar con las articulaciones hasta ahora más autónomas e independientes del estado, empezando por la magistratura y la escuela, que de hecho son, por el hecho de conservar aún su independencia, el obstáculo mayor actualmente para que se lleve a cabo del todo ese proyecto (desde luego me doy cuenta de que, si las cosas son como digo, la parte más interesante del discurso consistiría en preguntarse cómo es posible que dicho proyecto destructivo avance a través del consenso, pero en qué se ha convertido el pueblo italiano en estos últimos veinte años, a qué aspira y en qué cree son temas que merecen un discurso aparte, que ha de afrontar la política aún más de cara y que quizá emprenderemos algún día).La conclusión a la que llegaba en mi artículo anterior la he de repetir hoy, pues no existe en Italia fuerza política ni hombre político capaz actualmente de entenderla y de ponerla en práctica. Para combatir semejante flagelo haría falta un partido, un movimiento, una opción política y cultural al mismo tiempo, capaz de conjugar la defensa de la patria-nación con la de los estratos más nuevos, más reactivos y más en peligro de la sociedad italiana contemporánea (en serio peligro: la catástrofe nacional irá acompañada, sin lugar a dudas, la catástrofe económico-social). ¿Pero dónde está? Y como no la hay, ¿cuánto tardará en nacer, o en renacer?P.S.: El mejor modo de manifestar solidaridad a un periódico es escribir en él. Añadiré que los riesgos que corre actualmente un diario como Il Manifesto representan la manifestación ejemplar de lo que sucede en Italia, y que he intentado describir en las líneas precedentes. Eche cuentas el lector y sabrá qué hacer.Fuente: www.ilmanifesto.it (1-10-08)Gorka Larrabeiti pertenece a los colectivos de Rebelión, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.

viernes, 5 de diciembre de 2008

La razon solo tiene un camino, la verdad

Que cara de asesino

Con toda la razon, no se puede dejar que arreglen los problemas los mismos que los han creado.


Declaraciones de dirigente del Baas en Siria: “No podemos dejar que el imperialismo resuelva a su conveniencia los mismos problemas que ha creado”: El imperialismo ha fracasado; por Arleen C. Rodríguez Derivet”


Al evaluar la evidente decadencia norteamericana, Al Ahmar dijo que “el fracaso de la administración Bush satisface a todos los luchadores, pero hay que entender que esto no es un regalo, es el resultado de la resistencia de los pueblos. Y el fracaso no significa que hayan renunciado a sus planes; ellos van a tratar de imponerlos de diferentes formas. Así que por nuestra parte debemos aferrarnos a la resistencia que genera esa situación. Lo primero es unir a nuestros pueblos contra las fuerzas hegemónicas, jugar un papel activo y obligarlas a reconocer al “otro” que somos y trabajar por la multipolaridad.”(…) Volviendo a la causa palestina y la importancia de la conferencia celebrada aquí, recordó que ese pueblo sufre la escalada agresiva del imperialismo y sus aliados en el Medio Oriente: el terrorismo de estado, el bloqueo y un plan de exterminio que dura ya seis décadas. El plan es rendirlos por hambre. Pero no han podido vencerlo y no lo harán en el futuro, porque es un pueblo aferrado a la resistencia frente a un enemigo empeñado expulsarlo de sus tierras”. Enviado por nico el Jueves, 27 noviembre a las 12:39:48 (153 Lecturas)(Leer más...

LIBERTAD PARA LOS CINCO CUBANOS




La Democracia de los EEUU es tan farsa como que no existe, es un sistema basado en el poder y para el poder, una democracia vacía de contenido social y humano, la inmensa mayoría de los ciudadanos por no tener no tienen derecho ni a la seguridad social incluso si no tienes dinero no puedes ni votar por el sistema tan complicado para los pobres. Un país que tiene mas de cincuenta millones de personas en la mas absoluta marginación, un país que siempre quiere imponer sus criterios sobre los demás, el terrorismo de Estado que practican, para ellos son guerras legales y las luchas justas de los demás ellos lo llaman terrorismo, como han echo con los cinco cubanos , encarcelarlos por luchar contra el terrorismo, una muestra de que ese país solo entiende por terrorismo, las reivindicaciones justas de los pueblos para crear un mundo mejor.


Es necesario pedir la libertad de los cinco cubanos detenidos injustamente y mandar mensajes de
Solidaridad para que sepan que estamos con ellos.

sábado, 29 de noviembre de 2008

COMO NOS ENGAÑAN Y NOS TRATAN DE TONTOS

Cara la publico enemigos, en la defensa del capitalismo amigos. Esa es la verdad.


La manera de comportarse del gobierno es vergonzosa ,como con el nombre de la izquierda se engaña a una sociedad que esta desorientada, por la manipulación constante de los medios de comunicación , en connivencia de unos y otros ( llámese gobierno, medios , banqueros y oposición) para engañar al pueblo, para que sea este el que pague los platos que han roto ellos en definitiva todos contra el pueblo al que dicen defender. La imagen lo dice todo, dos enemigos puniéndose de acuerdo para engañar a los ciudadanos.

POLÍTICA
Después de los editores, Zapatero está hablando con directores de medios de comunicación para que manejen con “cuidado” las noticias de la crisis
(14) Comentarios
El presidente del Gobierno se reunió en secreto con los editores de prensa, para pedirles que trataran con cuidado la información de la crisis económica, noticia que publicó en exclusiva El Confidencial Digital. Ahora es el turno de los directores.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Una vez mas el capitalismo utiliza la imagen de la mujer para defender su sistema.


. Economía: La Grandísima Recesión
Paseo distraído por la Crisis: ¿Bush y Obama en Disneylandia?
Varios/ inSurGente.- Panorámica incompletísima –con alguna anécdota local- de una crisis que negocian y renegocian las oligarquías mientras los trabajadores van al paro y los marginados al hambre/ Bush levanta la bandera del neoliberalismo y Obama no se decide entre abrazar a Lord Keynes o a Hillary Clinton/ En el Reyno borbónico Zaparajoy y Rajazapa se tiran los parados a la cara (como jugando al ping-pong mientras buscan algún “lider exterior” con quien identificarse, y refuerzan las fronteras ante el enemigo ruso (en blanco)/ El fascista Aznar y la duquesa mantienen la guerra antigua mientras se preparan para la nueva./ Los políticos “progresistas” y los sindicalistas integrados hablan al fin de la “lucha de clases” (en blanco). En la foto Clinton riéndose de o con Obama (sin aclarar).
Enviado por nico el Domingo, 23 noviembre a las 13:55:31 (178 Lecturas)(Leer más...

Esto es la solidaridad de verdad, esto es internacionalismo real.

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Son las dos caras de la misma moneda

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No les votes son marionetas de los banqueros

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Si votas siendo trabajador, votas en contra de ti y de tu clase

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Otra vez te vas a dejar engañar

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Ellos se lo llevan, que ellos se voten

No te pelees con tu compañero por defender delincuentes y vividores

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"LA CALIDAD DEL VOTO" Fidel Castro: “Si son semianalfabetos, con qué criterio votan…”

Libertad para los cinco, por un millon de firmas solidarizate

Lo que hacen los Israelies con los Palestinos, de verguenza, VERLO EN 90 SEGUNDOS

Cuando llegara un Alba en igualdad para todos los ciudadanos del mundo.

Todos con Cuba

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El capitalismo destruira el mundo

El capitalismo destruira el mundo
Ciudadanos del mundo levantaros por la tierra y la libertad

El Baile Rojo - La historia sobre el genocidio contra la Union Patriotica

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La Internacional en banda sonora y su letra

Es un mitin corto del Che Guevara